Como consecuencia del cierre del Libro de Registro de Orígenes de la FEG, la condición de reproductor en el mismo se verá modificada y se necesitará un paso más, en virtud de garantizar  que todos los reproductores que se destinen a la cría, sean en realidad hijos de quién el criador en cuestión certificó en su día, cuando dío de alta la camada. Para ello todos los animales que los criadores estimen que merecen ser reproductores en su afijo, deberán pasar un proceso de filiación con sus padres. En caso de que el animal sea compatible con padre y madre, obtendrá la condición de REPRODUCTOR en el LRO.

Si el animal no resultara compatible con su padre y/o su madre (debe serlo con los dos) sería rechazado  como reproductor, dándole de baja en el LRO y la FEG pondría en funcionamiento un protocolo para investigar el resto de productos de la camada que procedía el galgo que ha sido cotejado. Si , como sería normal, el galgo aspirante a reproductor es compatible, la FEG pasaría a inscribirlo como reproductor. De esta manera,  una vez que el galgo ya aparece en “TUS PRODUCTOS” como “REPRODUCTOR” y nunca antes, el federado podrá inscribir camadas o cubriciones del reproductor en cuestión.

Este proceso de filiación tal y como estaba hasta el momento podría resultar muy costoso, por lo que la FEG ha negociado con la Universidad Complutense un coste mucho más accesible que a su vez se ha plasmado en un convenio por las dos partes.

Desde la FEG hacemos una llamada a la coherencia de nuestros federados, rogando hacer una cría responsable de ejemplares de extrema calidad, que son los que garantizan la excelencia genética, evitando siempre la cría indiscriminada, que tan malos resultados ha dado en cualquier libro de orígenes de animales funcionales como el galgo.

Este proceso de filiación supondrá un coste adicional en las tarifas de reproductores que desde hoy mismo (10/10/2018) pasarán a ser como figura a continuación: